Una canción distinta a la que escuchamos todos los días. Un poco de humor, sarcasmo, música, noticias, y reflexiones

jueves, 14 de julio de 2011

Charlas telefónicas


Pasa poco pero pasa que un hijo habla con su madre por voluntad propia y espontáneamente. Pasa o por lo menos eso me pasa a mí. Sí, y resulta que en uno de mis ataques de espontaneidad la llamo al trabajo para contarle algo que me molestaba, una incomodidad en mi pensamiento, en mis días. Mi mamá obviamente al escuchar que su hijo ‘con el que nunca tiene una conversación’ (exageración de una idishe mame) la llama por teléfono responde felizmente.
La charla iba tomando un rumbo poco transitado y llega a una pregunta un poco rara: ¿qué es ser feliz? Una de las preguntas que todos tendríamos que saber responder pero mucho nos cuesta definir. Yo no lo sé, sólo creo saberlo (como todos). Pero me responde ella:
Para mí (para mi mamá) ser feliz es estar bien de salud, tener un trabajo, estar con mi familia, que me mandes un mensaje, eso. Con esas cosas yo soy feliz. Y para vos, ¿qué es ser feliz?
Qué pregunta más complicada, porque al responderla tendrías que responder qué hacés para lograr llegar a esa felicidad, o así lo creo yo.
Mi respuesta fue: Mi felicidad está en la felicidad del otro; cuando veo a alguien sonreír ahí soy feliz.
Puede que te resulte vago, simple, ‘respuesta hecha’ pero no quiero entrar en el campo del ‘qué hago entonces para ser feliz’ porque no es el sentido de la nota. Tampoco porque no es una prueba para mi esto. Es sólo un comentario, crítica, llamado de atención a las personas y a todos los días.
¿Qué será la felicidad que es lo que todos buscamos (supuestamente)? Para mi (y repito, PARA MI) la felicidad es darte todo lo que merecés y hacer de vos lo mejor que puedas. Darte todo lo que necesitás, satisfacer todas, todas tus necesidades.
¿Te tiré una bomba? ¿Pensaste que iba a ir más por lo espiritual? Dame un poco de tiempo.
Si para vos ser feliz es ser millonario, ¿qué esperás para serlo? Si ser feliz es tener fama, autos, poder, mujeres, hombres, posesiones, propiedades, etcétera, ¿qué esperás para tener todo es? No es tan difícil de conseguir, sólo tenés que aprovechar el tiempo y así lo vas a conseguir. (¿Te suena un poco de voluntad? Es la continuación). Peeero, pero, pero, resulta, por verlo todos los días, que si llegas a satisfacer alguna de tus necesidades con alguna de estas (u otras) cosas va a aparecer en vos otra necesidad que de seguro también vas a querer satisfacer. Vamos a lo cotidiano:
Recordá algo que hayas deseado MUCHÍSIMO. Un celular, una lapicera, computadora, ropa, objeto, lo que sea. Una vez que lo obtuviste, ¿tuviste la misma sensación de deseo y de amor hacia ése objeto como la que sentías antes de tenerlo? No me mientas, pero por sobre todas las cosas, no te mientas. No. No la tuviste. ¿Por qué? La razón es muy simple: Porque son bienes materiales y efímeros. Cosas vanas. Por cada cosa que adquieras vas a querer otra que cubra otra y otra necesidad. ¿Será que por más que sigas obteniendo cosas materiales nunca llegas a un estado de felicidad o de sentirte satisfecho? ¿Será que ahí no está la felicidad?
Yo no te voy a responder ‘qué es la felicidad’, porque todavía no llegue a serlo completamente. Sólo te doy la pista que yo uso para encontrarla y que me sirve bastante. Lo que yo te propongo es que seas la persona más feliz en la tierra, teniendo tres cosas en claro: no hacerle mal a nadie, no hacerte mal a vos mismo y vivir. Si seguís estos tres consejos poco a poco vas a ir dándote cuenta de que el más difícil de los tres es vivir.
¿Vivir? Vivir para ser feliz. Todos los días, desde que te levantás hasta que te acostás. Desde que das un paso, mirás a alguien, le decís algo. En todo momento tu objetivo tiene que estar claro. ¿Cuál era el objetivo Ari? Ser feliz. ¿Qué es la felicidad? Nada material.
No hacerle mal a nadie, no hacerte mal a vos mismo y vivir, que lo único que cuesta es vida.

Erev tov, Buenas tardes
Ari Dajczman
12 de Tamuz 5771 – 14/07/11

jueves, 7 de julio de 2011

Buscando a Dios


Aclaración: La siguiente nota está mínimamente modificada para que pueda entenderse lo mejor posible. Los hechos son reales.
La nota posiblemente está un poco inconclusa, te pido que si te queda algo colgado me lo hagas saber.

Hace poco tuve una charla más que interesante con una adolescente que estudia para ser Madrijá[1]. La charla surge así:
En el curso de madrijim de Darkei NOAM los talmidim tenían que hacer una planificación a gusto y piacere con el único requisito de que el tema de la peulá[2] a planificar sea relacionado con el judaísmo. No me acuerdo qué tema había elegido el grupo de esta señorita, pero era un tema ‘difícil’ de tratar. Si bien ningún tema tendría que ser difícil hablando de educación (lo difícil es encontrar la manera de que sea fácil de entender o de aprender mejor dicho) los chicos encontraron algo medio rebuscado.
Calle de mi casa, aterdecer
Repito que no me acuerdo qué tema era el que eligieron, pero cuando era mi turno de supervisar la actividad planificada y decirles que era un tema complicado, uno de los integrantes del grupo dijo ‘claro, como hacer una peulá de Dios’. A lo que yo contesto ‘es verdad, para empezar hay que saber si creen o no en Dios y por qué. Yo, Ari, haría una peulá de Dios pero porque yo sé qué es para mí y tengo mis pruebas de que existe. Ustedes (eran 3) ¿creen en Dios?’ Respuesta: ‘Sí, mas o menos, no. A ver (en tono desafiante) qué pruebas tenés de que existe Dios’
Ahí empieza la charla con la chica y es la charla que les voy a dar a ustedes. En algunos momentos voy a intercalar posibles respuestas de un desafiante o de un sediento de respuestas.
-¿En qué Dios crees? –No creo en Dios. –Es verdad, ¿en qué Dios NO crees?
Desde que somos chiquitos por inercia o por ósmosis vamos aprendiendo que Dios es un señor que nos mira desde los cielos, un señor que viste con una túnica blanca, que tiene barba blanca, voz grave, alto. Que está sentado en una nube, que está feliz cuando sale el sol, triste cuando llueve. Duerme por la noche, a veces usa bastón, etc. Crecemos con la imagen de un Dios que manda, ordena y desordena. Un Dios que nos mueve como fichas de ajedrez. Etc, etc, ETC. Y Aaah me olvidaba, etc.
-¿NO crees en ese Dios? –Sí, en ese no creo. –Yo tampoco y ¿por qué? Porque para mí eso no es Dios.
Me explico: ¿Cómo puede ser que Dios, siendo algo tan grandioso (por lo que aprendimos, aunque no sepamos nada) pueda tener forma de hombre? ¿De hombre?
Materia, finito, susceptible a enfermedades, débil, vago, instintivo, etc.
No, eso no puede ser Dios.
-Bueno, pero no me dijiste qué es para vos Dios. –Y si te digo que no te lo puedo definir en palabras simples te enojás conmigo. Así que voy a tratar de aproximarme.
Hasta ahora, todos los días de mi vida pude abrir los ojos y levantarme a un nuevo día. Todos los días (menos aquellos en los que ciertos factores me lo impedían) pude caminar y hablar. No sólo que puedo hablar, sino hacer que otros entiendan o se aproximen a lo que pasa por mi cabeza. Puedo cantar, puedo crear cosas con sólo pensar. Puedo volar por otros mundos estando abrazado a una persona, y sentir 5 millones de cosas diferentes dentro de mí. Puedo reír, jugar, comer, etc y más etc.
-¿Y la persona que no puede hacer todo eso? Si llamás a eso Dios, para esa persona no existe. –Es verdad, dejame que siga:
Av. de Mayo y 9 de Julio. Protesta Indígena
Todas las mañanas quieras o no, sale el sol por el mismo lugar (¿todavía no sabés que desde el este?). Todas las tardes el mismo sol que le da vida a la vida, el que alimenta a las plantas, que da calor y es una fuente casi inagotable de energía se pone por el mismo lugar todas las tardes formando una de las imágenes más increíbles en la tierra ¡y es siempre por el mismo lado, todos los días!
Que alguien me diga si existe alguna musa inspiradora para un artista como lo es la lluvia. Agua, el 80% de nuestro cuerpo. El alimento de las plantas, el sustento de la vida.
-Para, lo único que hacés es describir lo que pasa todos los días. ¿Y Dios? No lo veo ahí. -¿Seguro que no ves a un hombre de barba por ahí? Chiste, chiste. Sigo:
¿Te preguntaste alguna vez cosas sobre la vida? ¿Hay cosas que no podés entender, explicar y por más que la ciencia avanza nunca las explica? ¿Te preguntaste alguna vez si el amor es un sentimiento nada más? Si el amor es algo bueno, ¿por qué te hace sufrir tanto? ¿Por qué de amar a odiar hay un solo paso? ¿Existe una fuerza que nos mueve a todos? ¿Por qué la gente lucha por la justicia si no es común? ¿Por qué la gente después de hacer tzedaká[3] se siente mejor que nunca, si la tzedaká es económicamente improductiva? ¿Existe una verdad absoluta? ¿Existe algo más allá de lo que vemos todos los días?

Podría estar haciendo muchas preguntas más pero esta charla no terminaría más. A esas cosas que no puedo contestar, a muchas, las llamo Dios. Creo que existe un más allá de lo que vemos todos los días, pero está dentro de esas cosas cotidianas. Sólo hay que saber verlas.
La frase principal del judaísmo es: שמע ישראל יהוה אלהינו יהוה אחד (Escucha Israel, Adon-i es nuestro Dios, Adon-i es único). Escucha Israel Adon-i. Escucha. Será que hay que saber escuchar dónde está dios y no ver lo stam[4] de las cosas. (La Shin misteriosa)
Creo que existe una fuerza que nos mueve a todos con un plan universal y celestial que no puedo comprender y nunca lo podría comprender y sólo pertenece a esa fuerza que la llamo Amor, Dios.
Creo que dentro de mí tengo una partecita de ese amor, de ese Dios. Algo que algunos lo llamamos alma. Creo que eso es lo que me da fuerzas todos los días para vivir y darle vida a mi vida. Ayudar a quién lo necesite y alimentarme de buenas acciones.
No creo en las casualidades sino en las causalidades. Creo en el libre-albedrío. Creo en la posibilidad de ganarme un mundo mejor y ayudar a los demás a ganárselo. Creo en las maravillas que pasan todos los días. Creo en mí y creo en la gente. Creo en el Amor y en la Paz.
Definitivamente creo en un Dios que existe. No le rezo más que a ese. No hay a quién agradecerle más que a él el poder disfrutar la vida.
Sector Este del pabellón II, Ciudad Universitaria
Quedan preguntas por hacer, ¿Por qué dios permite la guerra? ¿Por qué Dios permite la muerte, las enfermedades?
Ya harbrá tiempo para eso, suficiente por hoy.



-Si no crees en Dios todavía, no importa. Lo único que te pido es que trates de hacer tu vida la más feliz posible sin hacerle mal a nadie ni mal a vos. Poco a poco te vas a ir dando cuenta que cuando tus placeres materiales se vayan satisfaciendo algo en vos va a reclamar placer. Una vocecita dentro tuyo que muchas veces la dejamos olvidada y algunos la llamamos alma, otros también la llamamos amor, y otros finalmente la llamamos Dios.

Laila Tov, Buenas Noches
Ari Dajczman
7/06/2011 - 5 de Tamuz de 5771


[1] Educadora No-Formal Judía
[2] Actividad donde se desarrolla la educación no-formal judía
[3] Justicia social - solidaridad
[4] Llano - simple

domingo, 3 de julio de 2011

Algo de Lógica

Un joven que había estudiado lógica, acudió a un rabino y solicitó ser instruido en Talmud.
            "¿Lógica?" - preguntó el rabino - "dudo que eso sea suficiente para estudiar Talmud, pero te tomaré una prueba. Supongamos que dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?"
"Eso es fácil, el de la cara sucia" - respondió el estudiante.
"Incorrecto" - dijo el rabino - "el de la cara limpia. Veamos: el de la cara sucia mira al de la limpia y piensa que su cara también está limpia. El de la cara limpia mira al de la sucia y piensa que su cara está sucia, así que él se lava la cara."
"No pensé en eso" - admitió el joven - "deme otra oportunidad".
"Volvamos a empezar. Dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?" - Planteó el rabino.
            "Recién hemos respondido, aquel con la cara limpia" - contestó el estudiante.
            "No. Ambos se lavan la cara - dijo el rabino - Aquel con la cara sucia mira al de la limpia y piensa que su cara está limpia también. Pero el de la cara limpia mira al de la sucia, y piensa que su cara también lo está, entonces se lava. Cuando el de la cara sucia ve que el de la limpia lava su cara, él también se lava. Por lo tanto ambos lavan su cara".
            "No me di cuenta de esa alternativa" - expresó el joven - "deme otra oportunidad".
            "Está bien. Dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?" - Preguntó el rabino:
"Ambos lavan su cara" - respondió con énfasis el estudiante.
"No. Ninguno de los dos". - Dijo el rabino - "Aquel con la cara sucia mira al de la limpia y piensa que la suya también lo está. El de la cara limpia mira al de la sucia, y piensa que su cara también está sucia. Pero cuando él ve que el hombre de la cara sucia no se lava, él tampoco se lava. Por lo tanto ninguno se lava."
"Una última oportunidad y le demostraré que puedo estudiar Talmud" - pidió el joven.
"Dos hombres bajan por una chimenea, uno sale con la cara limpia y el otro con la cara sucia ¿Cuál se lava la cara?" - Volvió a plantear el rabino:
"Ninguno" - exclamó triunfalmente el estudiante.
            "¿Ves ahora por que la lógica no es suficiente para estudiar Talmud?
            Cómo es posible que dos hombres que bajan por la misma chimenea, uno salga con la cara sucia y otra con la cara limpia? ¿No ves que la pregunta es tonta? Y si intentas contestar preguntas tontas, tu respuesta será tonta. Así que aprende algo más de lógica antes de que intentes estudiar el Talmud." - Sugirió el rabino.

Un cáliz para el tiempo


Últimamente me está pasando que me agarran muchos momentos de nostalgia. Me quedo colgado un rato y me pongo a recordar con melancolía ciertos hechos que pasaron, que me marcaron o no. Ciertas cosas que quién sabe cómo, quedan alojados en algún lugar de mi memoria. Siempre que haya una foto se simplifica la cuestión y los recuerdos se hacen más claros, empiezan a tomar forma. Seguro te pasó de quedarte quito un rato, despegarte de la fuerza de inercia que te mueve y recordar algo. ¿Cuántas veces te pasa eso? A mi me está pasando, como ya dije, muy seguido.
Me pregunto ‘por qué’ y trato de buscar respuesta. Lo que primero se me viene a la cabeza es el simple acto de separarme de esa fuerza de inercia que no me gusta nada. Tener la capacidad para parar. Pero no, esa respuesta no me convence.
La segunda respuesta que me viene a la cabeza, y creo que puede ser una de las definitorias, es ‘el tiempo’. Otra de las cosas que últimamente estoy nombrando en mis silencios.
            Será que no nos damos cuenta, pero el tiempo pasa más rápido de lo que podemos dilucidar. El tiempo mismo es en forma como el agua que si tenemos en la mano un poco y abrimos los dedos se nos escapa. Ese agua que es tan valiosa y tan rápido parece circular. El agua que nunca se deja agarrar y que dependiendo de la temperatura es hielo u vapor. De igual forma pasa con el tiempo. A veces hay tiempos duros, tiempos livianos, tiempos para todo como decía Eclesiastés.
            ¿Cuánto tiempo dedicás a cada cosa, cuánto tiempo le dedicás a tu alma, cuánto tiempo a tu familia, amigos, a ser buena persona y a ser feliz? ¿Por qué será entonces que recordamos esos momentos con nostalgia y los extrañamos? ¿Quién no quisiera volver a ser niño? Y el que no quisiera, ¿por qué? Si los niños viven todos los días con intensidad. Con unicidad. Con el espíritu en cada juego, cada risa, cada lágrima.
            Ojalá existiese una fuente lo suficientemente grande como para atrapar todo ese tiempo que se nos escapa sin darnos cuenta y poder disfrutar al máximo cada ratito, cada instante. Pero, disfrutarlo ¿de qué manera? Repito, ¿cuánto tiempo al día (o si querés no te comprometo tanto) a la semana le dedicas a sonreír, a discutir con un sentido más allá de la discusión misma? ¿Cuánto a estar con tu familia, con tus amigos, con vos mismo (del que tanto nos olvidamos)? ¿Cuánto tiempo pensando y haciendo de este un mejor mundo y de tu vida una mejor vida?
Creemos que tenemos todo pero no tenemos nada. Creemos que todo lo que compramos es nuestro, pero si quiera estamos cerca de poseerlo. Creemos que nuestros hijos son nuestros, pero ninguno de nosotros se siente propiedad de sus padres. Creemos que nuestros amigos son nuestros, pero nos olvidamos el derecho de libertad. Creemos que nuestras mascotas son nuestras, nuestros bienes, ‘nuestros’ ‘nuestras’ son simplemente ‘muestras’. Akiabiá Ben Meahalalel dice: reflexiona acerca de estas tres cosas y no incurrirás en error: piensa de dónde procedes, hacia dónde vas y a quién tendrás que rendir cuentas. ¿De dónde procedes? De una gota fétida. ¿Hacia dónde vas? Al polvo y a los gusanos ¿Ante quién tendrás que rendir cuentas? Ante el Soberano del Universo, El Santo Bendito Él.
Creemos que tenemos todo pero no tenemos nada, lo único que sí tenemos es tiempo, ¿cómo vas a disfrutar este regalo que te dieron? ¿Qué regalo? La vida. Lo único que tenés para disfrutarla es tiempo y cada vez menos.
Jodesh Tov, Buen mes
Ari Dajczman
1 de Tamuz 5771 – 3 de julio 2011