Aclaración: La siguiente nota está mínimamente modificada para que pueda entenderse lo mejor posible. Los hechos son reales.
La nota posiblemente está un poco inconclusa, te pido que si te queda algo colgado me lo hagas saber.
Hace poco tuve una charla más que interesante con una adolescente que estudia para ser Madrijá
. La charla surge así:
En el curso de madrijim de Darkei NOAM los talmidim tenían que hacer una planificación a gusto y piacere con el único requisito de que el tema de la peulá
a planificar sea relacionado con el judaísmo. No me acuerdo qué tema había elegido el grupo de esta señorita, pero era un tema ‘difícil’ de tratar. Si bien ningún tema tendría que ser difícil hablando de educación (lo difícil es encontrar la manera de que sea fácil de entender o de aprender mejor dicho) los chicos encontraron algo medio rebuscado.
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| Calle de mi casa, aterdecer |
Repito que no me acuerdo qué tema era el que eligieron, pero cuando era mi turno de supervisar la actividad planificada y decirles que era un tema complicado, uno de los integrantes del grupo dijo ‘claro, como hacer una peulá de Dios’. A lo que yo contesto ‘es verdad, para empezar hay que saber si creen o no en Dios y por qué. Yo, Ari, haría una peulá de Dios pero porque yo sé qué es para mí y tengo mis pruebas de que existe. Ustedes (eran 3) ¿creen en Dios?’ Respuesta: ‘Sí, mas o menos, no. A ver (en tono desafiante) qué pruebas tenés de que existe Dios’
Ahí empieza la charla con la chica y es la charla que les voy a dar a ustedes. En algunos momentos voy a intercalar posibles respuestas de un desafiante o de un sediento de respuestas.
-¿En qué Dios crees? –No creo en Dios. –Es verdad, ¿en qué Dios NO crees?
Desde que somos chiquitos por inercia o por ósmosis vamos aprendiendo que Dios es un señor que nos mira desde los cielos, un señor que viste con una túnica blanca, que tiene barba blanca, voz grave, alto. Que está sentado en una nube, que está feliz cuando sale el sol, triste cuando llueve. Duerme por la noche, a veces usa bastón, etc. Crecemos con la imagen de un Dios que manda, ordena y desordena. Un Dios que nos mueve como fichas de ajedrez. Etc, etc, ETC. Y Aaah me olvidaba, etc.
-¿NO crees en ese Dios? –Sí, en ese no creo. –Yo tampoco y ¿por qué? Porque para mí eso no es Dios.
Me explico: ¿Cómo puede ser que Dios, siendo algo tan grandioso (por lo que aprendimos, aunque no sepamos nada) pueda tener forma de hombre? ¿De hombre?
Materia, finito, susceptible a enfermedades, débil, vago, instintivo, etc.
No, eso no puede ser Dios.
-Bueno, pero no me dijiste qué es para vos Dios. –Y si te digo que no te lo puedo definir en palabras simples te enojás conmigo. Así que voy a tratar de aproximarme.
Hasta ahora, todos los días de mi vida pude abrir los ojos y levantarme a un nuevo día. Todos los días (menos aquellos en los que ciertos factores me lo impedían) pude caminar y hablar. No sólo que puedo hablar, sino hacer que otros entiendan o se aproximen a lo que pasa por mi cabeza. Puedo cantar, puedo crear cosas con sólo pensar. Puedo volar por otros mundos estando abrazado a una persona, y sentir 5 millones de cosas diferentes dentro de mí. Puedo reír, jugar, comer, etc y más etc.
-¿Y la persona que no puede hacer todo eso? Si llamás a eso Dios, para esa persona no existe. –Es verdad, dejame que siga:
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| Av. de Mayo y 9 de Julio. Protesta Indígena |
Todas las mañanas quieras o no, sale el sol por el mismo lugar (¿todavía no sabés que desde el este?). Todas las tardes el mismo sol que le da vida a la vida, el que alimenta a las plantas, que da calor y es una fuente casi inagotable de energía se pone por el mismo lugar todas las tardes formando una de las imágenes más increíbles en la tierra ¡y es siempre por el mismo lado, todos los días!
Que alguien me diga si existe alguna musa inspiradora para un artista como lo es la lluvia. Agua, el 80% de nuestro cuerpo. El alimento de las plantas, el sustento de la vida.
-Para, lo único que hacés es describir lo que pasa todos los días. ¿Y Dios? No lo veo ahí. -¿Seguro que no ves a un hombre de barba por ahí? Chiste, chiste. Sigo:
¿Te preguntaste alguna vez cosas sobre la vida? ¿Hay cosas que no podés entender, explicar y por más que la ciencia avanza nunca las explica? ¿Te preguntaste alguna vez si el amor es un sentimiento nada más? Si el amor es algo bueno, ¿por qué te hace sufrir tanto? ¿Por qué de amar a odiar hay un solo paso? ¿Existe una fuerza que nos mueve a todos? ¿Por qué la gente lucha por la justicia si no es común? ¿Por qué la gente después de hacer tzedaká
se siente mejor que nunca, si la tzedaká es económicamente improductiva? ¿Existe una verdad absoluta? ¿Existe algo más allá de lo que vemos todos los días?
Podría estar haciendo muchas preguntas más pero esta charla no terminaría más. A esas cosas que no puedo contestar, a muchas, las llamo Dios. Creo que existe un más allá de lo que vemos todos los días, pero está dentro de esas cosas cotidianas. Sólo hay que saber verlas.
La frase principal del judaísmo es: שמע ישראל יהוה אלהינו יהוה אחד
(Escucha Israel, Adon-i es nuestro Dios, Adon-i es único). Escucha Israel Adon-i. Escucha. Será que hay que saber escuchar dónde está dios y no ver lo stam
de las cosas. (La Shin misteriosa)
Creo que existe una fuerza que nos mueve a todos con un plan universal y celestial que no puedo comprender y nunca lo podría comprender y sólo pertenece a esa fuerza que la llamo Amor, Dios.
Creo que dentro de mí tengo una partecita de ese amor, de ese Dios. Algo que algunos lo llamamos alma. Creo que eso es lo que me da fuerzas todos los días para vivir y darle vida a mi vida. Ayudar a quién lo necesite y alimentarme de buenas acciones.
No creo en las casualidades sino en las causalidades. Creo en el libre-albedrío. Creo en la posibilidad de ganarme un mundo mejor y ayudar a los demás a ganárselo. Creo en las maravillas que pasan todos los días. Creo en mí y creo en la gente. Creo en el Amor y en la Paz.
Definitivamente creo en un Dios que existe. No le rezo más que a ese. No hay a quién agradecerle más que a él el poder disfrutar la vida.
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| Sector Este del pabellón II, Ciudad Universitaria |
Quedan preguntas por hacer, ¿Por qué dios permite la guerra? ¿Por qué Dios permite la muerte, las enfermedades?
Ya harbrá tiempo para eso, suficiente por hoy.
-Si no crees en Dios todavía, no importa. Lo único que te pido es que trates de hacer tu vida la más feliz posible sin hacerle mal a nadie ni mal a vos. Poco a poco te vas a ir dando cuenta que cuando tus placeres materiales se vayan satisfaciendo algo en vos va a reclamar placer. Una vocecita dentro tuyo que muchas veces la dejamos olvidada y algunos la llamamos alma, otros también la llamamos amor, y otros finalmente la llamamos Dios.
Laila Tov, Buenas Noches
Ari Dajczman
7/06/2011 - 5 de Tamuz de 5771