Una canción distinta a la que escuchamos todos los días. Un poco de humor, sarcasmo, música, noticias, y reflexiones

lunes, 15 de agosto de 2011

Elegir o Decidir



Situación: Estoy en el piso sentado, luz apagada. Un libro delante de mí,  abierto e iluminado por una vela. El libro está apoyado en una tela que bien puede ser una remera o un trapo, porque éste, el libro, no puede tocar directamente el suelo. No hay mayor ruido que una respiración, lenta y pausada: La mía.
El texto dice así: ¡Cómo está sentada solitaria la ciudad que estaba llena de gente! Ha venido a ser como viuda la que era grande entre las naciones; la princesa entre las provincias...
El libro que está apoyado en el trapo se llama La Biblia y el texto en particular es el libro de Eijah (mal traducido como ‘Lamentaciones’)
Eijah o Ejá significa ¿cómo? ¿Cómo llegamos hasta este lugar? ¿Cómo hicimos para llegar a este punto? ¿Qué nos pasó en el medio? Decime o contame si nunca te lo preguntaste.
La vida se puede resumir en una sola palabra; decisiones. La vida es una constante suma de elecciones, votaciones, deliberaciones, debates y finalmente decisiones. A veces nos toca elegir entre un nombre u otro, entre una amistad u otra, entre un negocio o la familia, entre un candidato político u otro, etc.
Hay una diferencia por mínima que sea entre Elegir y Decidir:
Si nos ofreciesen dos comidas diferentes para almorzar, y tuviésemos que comer una sola, tendríamos que elegir. Pasaría de igual manera con una prenda de ropa o con un tema musical, etc. La elección tiene un resultado inmediato. Elijo ya, ahora, con consecuencias a corto plazo: Me pongo ésta ropa porque tengo frío, voy a tal lugar porque quiero ir a visitar a un familiar. Elijo. Todo el tiempo, dinámica e instantáneamente. Puedo elegir, reelegir y elegir otra cosa contraria. Puedo, es fácil, porque es dinámico. Hoy quiero esto, mañana quiero aquello. No tiene un tope, un stop.
Ahora, mi pregunta es, ¿elijo yo cómo ser, sabiendo que mañana puedo ser diferente? ¿Elijo qué camino voy a tomar, porque sé que mañana voy a caminar por otro? ¿Elijo o decido?
Ahí es cuando decidir tiene un poquito más de fuerza que elegir. Definitivamente yo no puedo elegir ser una suerte de hippie y mañana ser un cabo de las fuerzas armadas. ¿Por qué? ¿Por qué no puedo? Te dejo un rato para que lo pienses. Una de mis conclusiones, la tuya seguramente es válida, es porque nunca voy a ser eso que digo que soy. Pues mañana seré otra cosa. En cambio, cuando decido algo, soy eso. Hay un tope, una pausa, un ‘algo’ que me caracteriza. Si pudiésemos crear un conjunto y llamarlo ‘elecciones’, dentro de él abría un subconjunto llamado ‘decisiones’. Decidir es poner un punto final o (lo mejor sería) poner un punto a parte en el Libro de las Experiencias. Ser significa Decidir.
Podría dar miles de ejemplos pero creo que la idea se entiende y por eso te pregunto, ¿Por qué la vida es una suma de decisiones? Repito que decidir es algo más específico que elegir.
Uno en la vida, como dijimos antes, va eligiendo cosas y también decidiendo otras cosas. La cuestión es que las decisiones que tomemos (y no las elecciones) cambian el curso de nuestra vida. La elección tiene vuelta atrás la decisión casi no. Y digo casi no porque nunca, nunca, se puede volver un punto inicial una vez tomada una decisión. Ésa es la diferencia fundamental entre elegir y decidir. Las consecuencias del decidir son más pesadas y firmes que las de elegir. Son consecuencias para toda la vida, por eso es tan difícil decidir. Decidir entre una persona para que sea mi pareja u otra, decidir estudiar, trabajar, ser o no ser, amar, callar, hablar, hacer o deshacer.
Quiera Dios que antes de decidir lo que sea, tengamos una visión grande y podamos ver las consecuencias que pueden generar un simple sí o no. Podamos decidir para bien y no tener que decir ‘¿Cómo llegamos hasta este lugar? ¿Cómo hicimos para llegar a este punto? ¿Qué nos pasó en el medio?’. Podamos decidir con convicción y teniendo en cuenta que siempre, lo que decidamos, tiene consecuencias en nosotros y en el otro.

Aguite Boj – Buena semana
15 de Av 5771 – 15/08/11
Ari Dajczman

sábado, 13 de agosto de 2011

Ausencia de

Un profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta."-¿Dios creó todo lo que existe?" Un estudiante contestó valiente: -Sí, lo hizo.
¿Dios creó todo?: -Sí señor, respondió el joven.
El profesor contestó, -"Si Dios creó todo, entonces Dios hizo el mal, pues el mal existe y bajo el precepto de que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces Dios es malo".
El estudiante se quedó callado ante tal respuesta y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la fe era un mito.
Otro estudiante levantó su mano y dijo: -¿Puedo hacer una pregunta, profesor?. -Por supuesto, respondió el profesor.
El joven se puso de pie y preguntó: -¿Profesor, existe el frío?, -¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío?.
El muchacho respondió: -De hecho, señor, el frío no existe.
Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en realidad es ausencia de calor. "Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor".
Y, ¿existe la oscuridad? Continuó el estudiante. El profesor respondió: -Por supuesto.
El estudiante contestó: -Nuevamente se equivoca, señor, la oscuridad tampoco existe. La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz se puede estudiar, la oscuridad no, incluso existe el prisma de Nichols para descomponer la luz blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus diferentes longitudes de onda. La oscuridad no. Un simple rayo de luz rasga las tinieblas e ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Cómo puede saber cuan oscuro está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio, ¿no es así? Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente.
Finalmente, el joven preguntó al profesor: -señor, ¿existe el mal?. El profesor respondió: -Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio, vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son del mal.
A lo que el estudiante respondió: -El mal no existe, señor, o al menos no existe por si mismo. El mal es simplemente la ausencia de Dios, es, al igual que los casos anteriores un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios. Dios no creó el mal.
No es como la fe o el amor, que existen como existen el calor y la luz. El mal es el resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones.
Es como resulta el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz. Entonces el profesor, después de asentar con la cabeza, se quedó callado.
El nombre del joven era Albert Einstein.

lunes, 8 de agosto de 2011

El arma de doble filo


Alguna vez cuando fuiste chico, si no es que lo sos o te sentís como si fueras tal, te dijeron que no muerdas los cuchillos. Por lo menos que no los lamieras.
Si fuiste lo suficientemente vivo te habrás dado cuenta por qué te lo dijeron. Sin embargo hay un lado de la hoja de metal por el que sí se puede pasar la lengua sin ningún problema. Es una de las caras de este instrumento, la que no tiene filo.
¿Qué pasaría si existiese un supuesto caso, o un supuesto cuchillo, que tiene el filo de los dos lados? Tendrías que, aunque sea, tener un poco de cuidado al agarrarlo.
De eso quiero hablar un poco, de un arma de doble filo: la bondad.
Creo yo, que no existe cosa en el mundo que se compare con ayudar al otro y darle lo que necesita para ser feliz. Lo podemos ver en una pareja, en una relación de amistad, de padres e hijos, etc. No hay cosa más linda que ser bueno con alguien. ¿Hace falta que te diga por qué?
¿Nunca te pasó que hiciste algo por alguien si pedir nada a cambio y te costó ‘sacrificio, malasangre, nervios, etc.’? Y no sólo eso, sino que además de no recibir nada a cambio, hay veces que, para colmo, perdés.
Lo raro es que tendría que existir en vos un vacío, pero te sentís más lleno que nunca.
¿Se entendió? De todas maneras este ‘filo’ es lo que me ocupa hoy, sino del que apunta para vos. ¿Qué quiero decir?
Ser bondadoso tiene sus consecuencias y muchas veces duelen bastante. Querer hacer feliz a otro implica ceder en millones de situaciones, hundir el orgullo en el más profundo de los océanos, estar para esa persona aunque muchas veces no lo merezca. Estar miles de veces solo/a porque, al parecer nadie entiende realmente lo que es querer ayudar al otro, ser un bicho raro que va en contra de la corriente. Saber, como nadie, perdonar. Desear el bien, más allá de que las consecuencias te dejen solo. Mostrar quién y cómo sos, por más de que sabés que la gente lo puede usar en tu contra.
Estar siempre con una sonrisa, tal vez para poner feliz al otro, deriva en que dejen de preguntarte si sufrís, si llorás, si tenés una pena que hiere muy hondo.
¿Será que al fin de cuentas ganan los que viven usando una careta y se olvidan de mostrarle al mundo lo que siente su corazón? ¿Será que las mayorías tienen razón siempre? ¿Será que para ser feliz tenés que vivir día a día como si fuera el último y el día que te mueras se acaba el mundo? ¿Será que lo que importa realmente es cuán famoso sos, cuántas mujeres o pertenencias o plata tenés? ¿Será que si no estás a la moda, no existís?
No señor, me resigno a eso y a la idea de seguir pensando eso. Me resigno e insisto en un mundo reinado por la bondad y el altruismo. Quiero un mundo donde cada persona pueda mostrar quién es y cómo es. Un mundo donde ser feliz y querer hacer feliz al otro no tenga un precio que pagar, ya sea con plata, dolor o mucho sufrimiento. Quiero un mundo donde el ‘cómo estás’ tenga un peso importantísimo. Que las personas antes de ser egoístas sean abnegadas y piensen en lo que le puede pasar al otro antes de actuar por sus propios intereses.
Podés decir que el mundo que quiero es utópico, pero las utopías las crearon los pesimistas. Estoy seguro que vos querés el mismo mundo que yo y si crees que es una nunca lo vamos a lograr.
You may say that I'm a dreamer, but I'm not the only one. I hope someday you'll join us,
and the world will be as one.




Fe de erratas: Sé que la nota no está del todo bien redactada pero necesitaba protestar y éste me pareció un buen medio.


Laila Tov – Buenas Noches
9 de Av 5771 – 08/08/11
Ari Dajczman